
Hoy me desperté muy temprano, como hace ya varios días. Prendí mi computador, pues es lo primero que hago cuando me levanto y me fui a preparar un café liviano para arrancar la mañana de estudio.
Me senté en mi silla de escritorio, mullidita, blanca, perfecta...
Perfecta hasta que decidí reclinarme sobre ella y esta cedió quedando completamente sin respaldo.
Luego de analizar minuciosamente la forma de arreglarla, me percate que su daño era irreparable y decidí entrar en campaña para comparme una nueva.
Fui a una de esas tiendas enormes, donde podes encontrar sillas desde 40 dolares hasta 4000 y como me iba a poner en gastos y la anterior era un poco mala, me puse un tanto consumista y me compre una silla de tipo gerente de una empresa o algo así.
Pués ya que la mayoria de mi tiempo, lo pasaría sentado en ella, no sería un mal gasto al fin y al cabo.
Llegue a mi casa con mi sillón nuevo, cuero, negro, con mil formas y posiciones.
Y todo iba hasta ahí perfecto hasta que me surgió la necesidad de solucionar otro tema, ¿ que hacer con la silla rota?
El primer paso, que todo aspirante a ingeniero haría, que al final hice honor, es desarmarla completamente. Tomé mi destornillador eléctrico, para no sudar mucho, tampoco hay que andar tirando fuerzas, y la desarmé pieza por pieza.
Luego de desarmada probé distintas funciones, ejemplo: banqueta para piano, silla de bar, culipatín abanzado, y hasta una maquina de placer sexual, o eso parecía.
Pero ninguna era realmente buena y la verdad es que no tengo lugar para andar guardando cosas inútiles, ese lugar ya esta tomado.
Así que decidí que finalmente y con dolor en el alma, que la silla, no servía ni para respuestos.
Tomé la caja de la silla nueva, puse todas las partes de la silla desarmada, los tornillos en una bolsita, hasta las intrucciones de como armarla, que habia guardado en un rincón de mi cuarto, para que alguien, menos afortunado que yo, pudiera armarla de alguna de las ideas anteriormente mencionadas.
Tomé la caja y fui caminando hasta el contenedor mas cercano, (para los que no saben como son, pues viven en otras latitudes, la foto del post, es la foto del contenedor)
Obviamente al apretar la palanca con el pie, esta no abría, entonces decidí dejar a un costado la caja con la silla desarmada.
Me di vuelta y emprendí los 80 metros que separaban mi casa del contenedor.
A la mitad de este recorrido, decidí darme vuelta, para ver el hermoso panorama de toda la basura tirada junto al contenedor y además, mi aporte magistral de una caja enorme con pedazos de silla adentro.
Pero me quedé helado, cuando de no se donde, aparecieron cuatro o cinco jovenes, que como hormigas cuando encuentran en su camino algún bicho muerto, fueron peliadose por los retasos de la silla, uno se llevo la parte del respaldo y salió corriendo, otro tomó la base con ruedas y se la llevó andando, y los restantes terminaron la faena.
Enseguida decidi ir a hablar con ellos, para decirles que podian con imaginacion, hacerse una silla buena, que estaba todo adentro, pero cuando llegue de nuevo al contenedor, ya estaban muy lejos, y lo unico que quedaba adentro de la caja, era la bolsita con tornillos y las instrucciones de como armarla...

