Normalmente suelo ser un escritor con poca imaginación, tomo historias de mi vida, las realzo con hechos un poco mas sobresalientes, cambio nombres, lugares y escenarios, para finalizar le doy un toque de moral al asunto.
Obviamente esas historias quedan de esa forma en mi cabeza y pasan a ser el remplazo de las verdaderas historias.
A pesar de ser algo que choca un poco al pensarlo, creo que todos hacemos esto, solo midiendose su gravedad, en cuanto condimento le pongamos.
Yo recomiendo, a gusto!.
Pero hoy me he tomado la libertad de no hacer eso y simplemente imaginarme una historia, que nada tiene que ver con la realidad, ni mía ni de nadie, pero que obviamente para mi y para alguien, tendrá un significado diferente.
Hace unos años atrás yo estaba un poco perdido con respecto al amor. Creo que una vez que uno empieza amar, no lo puede dejar y se vuelve una constante busqueda de tener siempre en alguien quien pensar o en alguien por quien sufrir. Si no lo sientes así, quizas nunca hayan amado, o por lo menos no como yo.
En esa busqueda me encontraba yo muy perdido, casi desamparado, hasta que una noche, fría, inesperada con aviso, por una calle, aparecio una señorita que me dejo sin aliento.
No podía creer que esa señorita era la que yo estaba esperando.
Les pongo en situacion, quizás alguna vez se tomaron un bus y tuvieron la suerte de tener libre dos asientos contiguos y quizás tuvieron mas suerte aún y se subió una chica que les pareció hermosa, y rogaron a sus adentros de que se sentara en el asiento libre que usted tenía y la suerte les desbordó y ella se sentó y compartieron unos estupendos veinte minutos de viaje.
Bueno, esto fue millones de veces mejor, ya que esos veinte minutos fueron todo un semestre.
Luego de conocerla me enamoré aún más y como cuando uno esta enamorado, hace odios sordos a todo, seguí soñando con ella por más que tenía novio.
Creo que podría decir que dos veces me sentí muy cerca de ella, una fue una comida que comparti, digamos a solas, por mas que habia gente que nos acompañaba, pero yo quice sentí que era algo de los dos.
Pero la segunda, fue la razón que me inspiró este cuento.
Iba de regreso a casa, acompañado por ella y yo me habia comprado un nuevo aparato portatil para escuchar música, que en su momento y por mas o menos dos meses, fue lo ultimo en lo que a tecnología se refiere.
Yo estaba escuchando mi aparato, cuando ella se percata del mismo y me pide para escuchar tambien.
Mi cara fue de espanto, al ver que en mis canciones, no habia otra cosa que, “barco a la deriva” , “telepatía “ y demás atrocidades musicales que por falta de tiempo, habia puesto en el aparato de música.
Rapidamente y sin conocer mucho el funcionamiento del aparato, empecé a tocar todos los botones tratando de encontrar alguna canción que significara algo, que dejara entrever mis sentimientos o que por lo menos, no me dejara pegado.
La suerte estuvo de mi lado y apareció una canción que por siempre al escuchar, me hara recordar, a esa bella señorita.


