Cine en casa



Siguiendo con la tesitura de los fines de semana en casa. Este ultimo tuvo dos particularidades.
La primera fue que sin salir de la misma, logre comer el asado más grande del mundo y para mi asombro, fue muy pero muy rico.
La segunda y motivo principal de este post fue que vi tres películas, muy diferentes unas de las otras y que me hicieron reflexionar bastante sobre mi personalidad, pero esa reflexión la dejaré para el final.
Debo de aclarar varios puntos antes de iniciar mi critica a dichas películas.
Lo primero es que me guié por las estrellitas del semanario brecha para la elección de las dos primeras.
También que las dos primeras las vi en mi casa y cuando digo en mi casa digo online, pero con un cable a la tele, entonces eso desmerece un poco calidad.
Aclarados los puntos seguimos con la critica.
La primer película se trató de No country for old man, una reverenda pavada para gente que se cree superior. Los hermanos Cohen nos hacen tener al hilo durante mas o menos una hora con una persecución para que al final no pase nada y la película termine como a ellos y solo por que son ellos, se les cantó la gana. En forma de resumen se podría decir que a los veinte minutos de comenzar uno esta en la duda de si seguirla viendo o no, y luego de otros cuarenta minutos uno se da cuenta de que el camino fue el equivocado.
La segunda película es 1408, que antes que nada voy a hacer un alto, si quieren verla y les gusta el genero tipo terror suspenso pero con poca sangre, les diría que hay una película similar, como puede ser similar un cuadro mío a uno de Van Gaugh, así que para malgastar dinero en el cine, vena Malpertuis que es 600 veces mejor y va de los mismo.
Pero volviendo a 1408, diría que logró mantener una tensión aunque Cusack se esmere por lo contrario, y bueno, el final super predecible, no se, no da para que hable mas por que en realidad, sería mejor que hablara de la obra de arte de Malpertuis.
Y la tercera y última se trata, gracias a HBO, de la fantástica, hermosa, grandiosa película de Hugh Grant y Drew Barrymore, Music and Lyrics, que emociona, divierte, entretiene, para mi 5 estrellitas!.
Para finalizar quedaría la reflexión sobre mi personalidad, pero la dejo a cargo del lector.

Dejando...



Luego de despedirnos de nuestros padres, partimos, todos juntos, mas juntos que nunca, dejando atrás algo mas que Villa Biarritz, dejando atrás nuestras vidas de niños, sin preocupaciones, sin desamores, sin desencantos, sin responsabilidades.
Un primer beso, una primera borrachera, una primera novia, una primera libertad, fue lo que encontramos muchos en ese viaje, pero lo mas extraño es que año tras año, fui encontrando primeras cosas nuevas que viví en aquel viaje.
En aquellos días salíamos con amigos, el amigo era todo antes que nada, lo demás era secundario, y ninguno de nosotros hubiéramos ni siquiera titubeado ante la posibilidad de poner las manos en el fuego por alguno de nuestro cuantioso numero de amigos.
Hoy en día ya casi no ponemos la mano por nadie y si alguien jura lo contrario desconfiamos de su palabra.
Salir era una cuantiosa cuestión que nadie se perdía y así como íbamos juntos, nos volvíamos todos juntos.
No existía la plata para la nafta ni el que me pongo, simplemente era lo que me habían comprado mis padres y una boletera.
Tampoco existían muchos lugares para elegir, es mas, había un único lugar, donde íbamos pobres, ricos, amigos, enemigos, novias ex novias.
Recuerdo pensar que nuestras amistades serían para siempre.
Alguien me podría decir de que peco en darle demasiada importancia a unas salidas, pero un amigo no es amigo hasta que te ayuda a hablarle a una chica, o te salva de una borrachera, o se pelea con alguien por vos. Y ojo, un amigo no es amigo solo por eso y vaya si lo sabré.
Luego de volver ese 24 de setiembre y no eramos los mismos.
Años mas tarde las vida nos separo y casi que ya ni veo a aquellos amigos.
Pero hoy como tantas noches, me permito recordarlos y brindar por ellos, como si estuvieran a mi lado.

Mañanas



Por fin había llegado a mi ultima estación.
Plaza Italia me brindaba sus bancos para disfrutar el sol de la mañana, que con ojos cerrados, miraba de frente para calentar un poco esa fría mañana.
Solo me faltaban dos horas y media de camino a casa, que a pesar de ser rutina, siempre era algo tedioso.
Todo transcurría normal, mi larga espera, la gente a mi alrededor, las caras que uno ve a diario, que son tan familiares, que si están ausentes, sentimos que hay algo que no anda bien, pero no conocemos sus nombres, ni nunca hablamos con ellos.
Todo era tan normal, tan teatral, que sentía que algo no encajaba.
Hasta que di vuelta mi cabeza y la vi, con sus mismos ojos de siempre, esos ojos marrones que cuando miran lastiman y que te cortan el aliento.
Sentada cerca mio estaba, sin hacer advertencia de su presencia, solo una fragancia a frutilla podía afirmar que ella estaba allí.
Fueron dos largas horas de camino a casa, que jamas me atreví a mirarla a los ojos, pero aún así, solo sabiendo de su presencia, leí sus intenciones.
Tomando revancha de viejas vivencias, esta vez fui yo el que la deje atrás, sin jamás mirar, que decían sus ojos.

Hasta que salga el sol



La mañana de hoy fue una copia exacta de el ultimo día que la había reconocido.
Llovía tranquilamente sobre el bulevar y su paraguas celeste nos cubría parcialmente a los dos, dándome una segunda oportunidad de estar cerca de ella.
No recuerdo bien la fecha pero seguramente no estaría lejos de abril.
A pesar de todas esas coincidencias el final ya no sería el mismo.
Su paraguas no me detenía la lluvia, ya no caminaba con ella, ya no podía sentir que la abrazaba, todo lo contrario, ella caminaba unos pasos adelante mío, tantos como fueron necesarios para que ella no se percatara de mi presencia.
Jamas sabré si fue una oportunidad para volverla a conocer, si alguien me estaba dando una pista de como terminar el dolor, pero lo cierto es que ella caminaba adelante y eso ponía la decisión sobre mis hombros, ojala hubiera sido al reves.
Luego de respirar profundo y con la mirada hacia el piso, seguí mi destino doblando a la derecha, y dejando el bulevar a mi espalda.
Pero a pesar de todo lo que mas me llamo la atención y mas recuerdo, era que su paraguas ya no era aquel pequeño paraguas celeste, si no que era un paraguas de tela roja cuadrille.