Me miro y puso esa cara que uno pone cuando está seguro que va a sorprender a alguien con algo, pués seguramente, recuerda el placer que le dió a el cuando lo sorprendieron. Abrió la heladera y sacó una caja muy tentadora con unos ribetes dorados impresos sobre la misma. Me eligió uno de los paquetes que contenían dicha caja minuciosamente y me lo regaló. Fue la primera vez que comí un alfajor Havanna, no pude esperar un instante para abrir ese emboltorio que contenía el mas rico alfajor de chocolate reyeno de fruta. Un millon de veces habia visto esos carteles y nunca habia pensado que en esas casas, vendían algo tan rico.
Creo que muchas veces nuestra relación fue eso, un ir descubriendo asuntos y estar contento por que teniamos algo que iba a sorprender al otro. Y nos haciamos darnos cuenta el uno al otro de esas cosas que teníamos en frente y muchas veces no veíamos.
Y lo importante de todo no era que los dos tuvieramos como preferido la versión de chocolate con frutas, si no que cuando uno tenía, siempre habia para el otro.
Hay que compartir valores y no gustos, eso es algo que cada día me doy mas cuenta y me aleja cada vez mas de algunas personas.
Pero a pesar de lo duro que es cuando lo pienso, es una desición super facil, tanto que parece mentira, como si viniera con anestecia.
Uno nunca sabe las rebanchas que da la vida, quizás en algún momento nos toque y estaré esperando que nuevamente me sorprenda...

0 comentarios:
Publicar un comentario