
Mirando el mar me sentí aliviado, y deje que el movimiento del barco acogiera mi siesta.
Poco a poco fui cerrando los ojos, hasta que prendieron las luces, y la gente se apuro a entrar, me tomo por sorpresa.
Por un momento me imagine que al acercarse era yo su destino, pero quedo solo en eso, en una simple imaginación, ya que desde lo mas profundo sabía que era algo imposible, tanto que si hubiera sido así, no se que hubiera pasado.
Rápidamente pase al rock para evitar escuchar la conversación.
No me atreví a verla, tenia miedo, miedo de que me gustara, de compararla, de extrañarla, de que fuera la misma, de cruzar miradas y delatar mis pensamientos, por que tengo muy claro que lo mio es pasado y el tiempo cambia a la gente, como me cambió a mi, pero cabía la posibilidad de que no fuera así, de que ella fuera la misma persona, y eso me aterraba.
Y aún así, una vez mas, me cambio el día.
Aunque me cueste decirlo tengo que admitir, que muchas cosas de las que he hecho, fueron pensando en ella, como si me permitiera soñar, que algún día hiciera las pases nuevamente con el destino y como forma de agradecerlo me cumpliera ese deseo.
Mañana llevo su libro, quizás lo vea a escondidas, y sepa un poco más de mi.
Un día me dijo que si deseas mucho una cosa se te cumple, ahora mas que nunca se que no tenía razón.
Hasta termino soñando, que quizás algún día lea esto. Y quizás por que no, junto a mi.
Simplemente por que Buenos Aires ya, no fue la misma.

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