
Tomando la excentricidad de los paradigmas, podría decir que no deja de asombrarme la eclepticidad de los mismos. Ya que el mundo, y él, como objeto de deseo, se siente reforzado en su lateralidad y con ello, logra comprender el absurdo entre lo bueno, y lo irreal.
No es de extrañar que las rectas se junten en el infinito ya que el infinito es un lugar donde pueden pasar cosas aun peores que en nuestro mundo abstracto y sin sentido. Pero si recordamos la definicion de infinito en un espacio complejo euclidiano, podríamos decir que el infinito es simplemente un polo que nos atrae como objeto de deseo, y ahí es cuando se transforma en un objeto platónico.
Si lo real y lo irreal van de la mano, esa mano sería nuestro inconsciente, duro y fuerte, impenetrable en su masa y descartable en sus logros, pero lo cierto es que ni nada ni nadie puede cambiar ese mero hecho de sentirnos, cerca de él.
Para finalizar esta breve reseña sobre los paradigmas, les comento que la veracidad de las palabras encontradas en el texto mencionado, no son mas ni menos que una simple formalidad entre un almuerzo de día martes y no saber que hacer antes del mismo, así que si no entendieron un pomo, yo tampoco, por que lo único que tenia ganas de hacer, era que el tirano tiempo, pasara mas rápido y se volviera mas relativo hasta escuchar el tan ansiado…. Esta la comida!

3 comentarios:
Este post es un verdadero asco.
Bloody no entendio!
Excelente. Hubo una vez quien dijo que la matemática es un arma filosófica, lo que es obvio.
Suelo pensar en cómo verán "la realidad" los mateméticos y físicos. "Todo se reduce a una ecuación", me dijo una vez un amigo. Pero es bueno considerar que esta complejidad nace de un intento por entender un algo más complejo: el universo. O sea, nace de un problema filosófico.
A veces pienso en el infinito. Basta con mirar el cielo: "esa gran (por no encontrar el término justo) bóveda de misterios". Me desespera.
"El único límite es el cielo", dijo Einstein. No sé a qué cielo se referiría.
Saludos
Arkadia
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