Era mi acompañante todas las mañanas. Creo que ella estaba segura de no haberse equivocado de línea por que yo estaba ahí.
Es que ella se subía a la siguiente parada que yo, y siempre coincidíamos en el repleto 149.
Era verla todos los días, y un poco me gustaba, siempre me intrigaba saber ¿cómo era?, ¿Cómo pensaba?, ¿Que hacia?, ¿Cómo le iba en su vida?. Creo que a ella también le pasaba lo mismo.
No se si yo le gustaba, pero se sentía segura si me veía, sus ojos indicaban eso, ya cuando iba subiendo las pequeñas escaleras.
Era la necesidad de una cara conocida, en las frías y tristes mañanas.
Termino el semestre y no la vi más. Pero hoy, caminando entre la gente, me la cruce y volvimos a sentir lo mismo, una cara conocida entre tatas miradas al suelo. Los dos sonreímos, como diciendo tanto tiempo!, ¿Que es de tu vida?, Pero en realidad, nunca hablamos ni una palabra.
Luego se perdió de mi vista, y seguí mi paso…